La psicoterapia con niños es diferente a la psicoterapia con adolescentes o con adultos, puesto que el niño todavía no puede usar la palabra con la misma fluidez para narrar cuál es su sufrimiento o qué es lo que sucede. En este caso, es cuando el juego y el dibujo entran a formar parte de la terapia pues son un lenguaje en sí mismo. Y, a través del mismo, el niño puede comunicar y poner sobre la mesa cuáles son sus alegrías y sus malestares, qué es lo que le está sucediendo, con qué disfruta o qué es eso que en lo que se ha quedado atrapado.

A pesar de que a todos nos gusta pensar que la infancia es la etapa feliz de la vida, la realidad es que todo niño tiene que tramitar duelos y pérdidas para poder ir desarrollándose y avanzando de forma saludable en la vida. Son exigencias que están ahí, como aprender a dormir solito, dejar los pañales, dejar la casa familiar para ir a la escuela infantil y luego al colegio, la pérdida de alguien querido, como puede ser un abuelo o una mascota, etcétera. Son aspectos de la vida que les ayudan a entrar en sociedad, a crecer bien, pero que a veces también les puede costar.
¿En qué consiste una psicoterapia infantil?
El trabajo en la psicoterapia infantil consiste en varios encuentros con los padres para conocer cuál es la razón para consultar, cuál es la historia del niño, la dinámica familiar… Aspectos que son muy importantes para poder acoger, escuchar y pensar las dificultades del pequeño según las vaya desplegando en las sesiones. A su vez, habrá unas entrevistas con el niño para poder verle, cómo se relaciona, qué es lo que muestra, para hacer una evaluación.
Cuando acabe este proceso inicial, tendrá lugar un encuentro de devolución para poder contarle a los padres qué es lo que se ha visto, si se necesita o no iniciar un proceso de psicoterapia, y si es el caso, cómo se va a trabajar.
¿Cuándo llevar a un niño al psicólogo?
Algunos ejemplos pueden ser:
- Cuando hay dificultades para controlar los esfínteres.
- Dificultad para poder dormir solo o estar sin la presencia de los padres, a una edad en la que se entiende que esto debería estar superado.
- Demasiado nervioso o inquieto.
- Problemas con la alimentación.
- Dificultad para relacionarse con los demás.
- La pérdida de un familiar muy querido o alguien amado está pasando por una enfermedad grave.
- Demasiado exigente o perfeccionista.
- Dificultad para concentrarse.
- Muchos miedos que interfieren en su día a día.
Mª ángeles Barja
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