El uso de la palabra ruptura para hacer mención a una relación que se termina me parece que no es un equívoco. Algo de uno se rompe, literalmente, cuando un amor se termina. Algo cruje, se desquebraja, se fisura. A veces solo es algo temporal, mientras que para otras personas es una herida sangrante que perdura en el tiempo de la que temen no recuperarse.

No hay dos rupturas de pareja iguales, al igual que tampoco hay dos personas ni relaciones que sean iguales. Por ello, es fundamental tener en cuenta que todo lo que vamos a contar a continuación tiene un carácter general, siendo lo más importante la subjetividad y el caso particular de cada uno.
Cuando una relación de pareja se rompe, no solo se pone fin a ese lazo que nos une al otro, también se deshacen los proyectos, la sensación de una amistad inquebrantable, se agujerea la sensación de completud que se esconde en el Nosotros y uno, de repente, se encuentra con un hueco dentro, con un lazo suelto, con la sensación de ser menos, con una falta que antes parecía tener menor trascendencia.
¿Cuánto tiempo se necesita para superar una ruptura de pareja?
Seguro que has escuchado decir eso de el tiempo lo cura todo pero no es el tiempo lo que cura, es lo que uno hace en ese tiempo lo que facilita que las heridas dejen de sangrar, cicatricen y, finalmente, se regenere la piel. ¿Quiere decir esto que todo el mundo ha de acudir a un psicólogo cuando se produce una ruptura de pareja? En absoluto. Pero cuando uno siente que el dolor es excesivo, que no sabe si va a poder con ello, que no puede avanzar, etcétera, entonces sí. En estos casos lo más recomendable es hablar con un profesional para ver qué de esa ruptura de pareja ha podido encontrar su resonancia en algún lugar interno, qué muros se han podido caer de la idea de quién es uno, de su amor propio, y trabajar para hacer en el tiempo lo que se necesita para poder avanzar.
Todo aquel que se ha enfrentado a una herida semejante, todo aquel que en algún momento ha sufrido y se ha angustiado, todo ser humano en definitiva, ha deseado que el dolor pase pronto y pueda volver a un estado donde haya tranquilidad y alegría. En cualquiera de esas circunstancias, cualquiera habrá podido descubrir que no hay una respuesta concreta para poder afrontar, aceptar y superar una ruptura.
Como decíamos unos párrafos más atrás, cada persona es diferente, también las relaciones difieren y eso implicará que cada uno necesitará un tiempo y un camino distinto.
Por ejemplo, hay personas que antes de terminar la relación de pareja -sin ser conscientes de ello- hacen el duelo estando dentro de la relación. Es como si uno fuera percibiendo, de poco a poco, que algo ha dejado de encajar, llega el desencanto, la desilusión, el enfriamiento pero, aún así, siguen ahí hasta que ven que no hay nada más que salvar. La relación se había terminado antes pero, todavía, no habían podido afrontar lo que ello significaba. Hasta que dan el paso y, desde fuera, puede parecer que lo han superado rápidamente.
Otros, por el contrario, sienten que la ruptura llegó inesperadamente, lo que produce un impacto súbito. No han percibido, o no han podido percibir, los cambios que se han ido produciendo a lo largo de la relación. Emocionalmente, el corazón se les ha quedado noqueado y la posibilidad de poder pensar algo, de poder afrontar la pérdida, a corto plazo, es más dolorosa.
A veces, incluso durante meses y años, hay quienes se quedan enganchados en lo que pudo haber sido y no fue, en cómo fue capaz de dejarle, de abandonarle o dejar atrás el Nosotros, cómo es posible que esté con otra persona. Sin darse cuenta se martirizan, una y otra vez, reproduciendo momentos, recordando fechas, revisando las redes sociales de la otra persona, leyendo los mensajes para intentar descifrar si hay algo entre líneas, fijándose en todo cuánto hizo o hace para buscar La Respuesta que le restituya y le saque de ese lugar empobrecido en el que se ha quedado, algo que le salve de sufrir. Llegados a este punto, la respuesta no está ahí y es más que recomendable iniciar un proceso terapéutico.
Pasos para superar una ruptura amorosa
Por muchos artículos que puedas leer en internet sobre qué pasos debes seguir para superar una ruptura amorosa, ninguno está basado ni en ti ni en tu relación de pareja. Por tanto, nadie tiene la Verdad máxima sobre lo que tú necesitas ni en qué momento debes dar cada paso. Léelos como una receta de cocina, donde hay algo que se transmite pero tú debes de valorar si es la tuya, si está a tu gusto o no.
¿Cuáles son las recomendaciones típicas? El llamado contacto cero, llenar tu agenda de planes que no tengan que ver con la otra persona, no revisar sus redes sociales, rodearte de gente que te apoye y, si puedes, analizar lo que ocurrió y pasar página.
Después está el famoso un clavo saca otro clavo pero ¿no será una manera de tapar el agujero para no enfrentarse a la ausencia, a la falta, al dolor? Eso no quiere decir que uno no pueda disfrutar de la maravillosa sensación de volver a sentirse deseado y valorado, pero es importante que también aparezcan preguntas sobre si uno habrá sustituido una persona por otra, si habrá rellenado el agujero de la ausencia con lo primero que ha encontrado para evitar mirar dentro de sí mismo, entre otras posibilidades.
Hay quienes proponen transformar una relación amorosa en una relación de amistad pero, en muchas ocasiones, se convierte en una tortura para la persona que ha sido dejada. Por ambas partes, a veces, lo que sostiene esto es el deseo de no perderlo todo del otro, que algo de aquel amor pueda permanecer o, incluso, la ilusión de que pueda volver en algún momento. Pero, si no hay un corte que uno pueda sentir como real, resulta mucho más difícil afrontar la pérdida de esa persona.
Lo que vemos en la consulta es que cada persona tiene que transitar, sentir y vivir sentimientos que, en esta sociedad, se procuran evitar con frecuencia. Nadie quiere enfrentarse al dolor, a la tristeza, a la ira, a la soledad pero es necesario para poder elaborar la pérdida, reconstruirse y estar listo para continuar. Y esto no sucede en una semana, puede durar semanas (imaginaros una «s» que se alarga para recalcar que el tiempo no es concreto).
En el momento en el que uno comienza a sentirse más fuerte, las lágrimas comenzarán a ser menos frecuentes y llegará el momento en el que uno pueda comenzar a preguntarse qué fallo en la relación, qué hizo o no hizo cada uno de los miembros de la pareja para que el resultado fuese éste. No se trata de sacar el látigo contra uno mismo o contra el otro, si no poder aprender, conocerse y crecer de las situaciones que uno vive.
¿Es normal sentir ira/tristeza/soledad después de terminar?
En los párrafos anteriores habrás podido leer cómo hay muchas maneras diferentes de responder ante una ruptura, pues a cada uno se le pueden despertar o remover cosas que son estrictamente personales e individuales.
Lo cual, no nos impide poder afirmar que hay emociones y sentimientos que van a surgir de manera general en todo aquel que se enfrente a una ruptura de pareja. La tristeza, la ira, la soledad, la aceptación, el enfado, la desilusión, la idealización y desidealización de la expareja, todo ello va a ser un cóctel que se va a servir por momentos. a veces pueden aparecer todos juntos con diferentes intensidades, otras veces hay etapas donde predomina más una u otra.
A veces, lo que más hiere de una ruptura de pareja no es la pérdida de esa persona en concreto, si no del concepto de pareja, de quién era uno dentro de ese Nosotros, del valor que uno sentía que poseía a través del otro. Por ejemplo, cuando uno siente que la persona amada era mejor con él/ella y éste les ha abandonado pueden surgir pensamientos similares a ¿Cómo ella, ¡ella!, me va a dejar a mí? ¡A mí! Sin mí no es nada.
Si sientes que tu tristeza, tu ira, tu sentimiento de soledad es demasiado grande, si sientes que esta ruptura puede contigo, es mejor pedir ayuda a un profesional a tiempo para evitar que la herida sea mayor.